Un segundo confinamiento es psicológicamente más dañino que el primero, según los expertos

Un segundo confinamiento es psicológicamente más dañino que el primero, según los expertos

Crisis vitales, reactivación de traumas, comportamientos fóbicos, problemas de pareja y sensación de angustia y desesperanza, que se dieron entonces, volverían a las familias españolas. Los expertos de Top Doctors explican “Nuestra resiliencia está afectada por fatiga. Los efectos del primer confinamiento surgirían más rápido y más fuertes” y dan consejos para superar los confinamientos parciales y la segunda oleada.

Las vacaciones fueron para muchos una vía de escape de situaciones de confinamiento en las que se han vivido momentos de angustia, estrés, miedo e incertidumbre, y gran tristeza. Los expertos han visto cómo conductas obsesivas, fobias o trastornos psicológicos temporales han afectado en mayor o menor medida a la población, con o sin sintomatología previa, y advierten de que un segundo confinamiento puede abrir de nuevo secuelas aún no curadas, pudiendo ser mucho más dañino para la salud mental que el primero. Los expertos de Top Doctors, lo explican.

La población española está preocupada por su salud económica, y también mental. “Cuando se abrió la puerta y los españoles salieron de casa, nos empezaron a llegar consultas con estados de hipocondría y comportamientos compulsivos, aprehensiones, obsesiones y miedos. Pero, de forma general, lo que nos trasladan los pacientes es su estado de agotamiento físico y psicológico”, explica Marta de la Fuente Lago, psicóloga sanitaria y directora de formación del Centro de Psicología Área Humana en Madrid, especialista en trastornos de ansiedad y estrés, y miembro de Top Doctors. La experta explica que enfrentarse por primera vez a una situación en la que se experimenta tanta falta de control en tantos ámbitos pone a la población en una situación de incertidumbre continuada que deriva en una angustia y desesperanza muy difíciles de manejar. En este sentido, una buena gestión del agotamiento mental y de la incertidumbre serían claves para afrontar la nueva implementación de medidas restrictivas o un segundo confinamiento.

Una ‘desregularización emocional’ todavía latente que afectaría a la resiliencia

La sociedad se ha enfrentado a un descontrol emocional que se ha visto aliviado con el desconfinamiento y las vacaciones, un nuevo aire, una vuelta a antiguas rutinas y un mayor número de encuentros sociales que permiten sentir vestigios de un estado pre-covid. Sin embargo, con la llegada de los rebrotes, la vuelta de las restricciones y los confinamientos parciales, las alarmas vuelven a saltar. Maria Rosario Gomis Ivorra, psicóloga especialista en Emergencias, clínico EMDR y miembro de PSICOEMERGENCIAS CV y Top Doctors, participó en varias líneas de atención psicológica de la Comunidad Valenciana durante el confinamiento. “Al principio, la mayoría de las llamadas eran de mujeres entre 50 y 60 años, con personas a su cargo y con viviendas pequeñas. Pero después se unieron las de personas de todo género, condición social o situación personal, como aquellas aisladas que no tenían a nadie que pudiera ayudarles. En el 65% de los casos presentaban depresión, y ansiedad en el 27%”.

La experta asegura que la población se encuentra actualmente con problemas de desregularización emocional, intentando devolver normalidad a sus vidas, y que un nuevo confinamiento agravaría la salud mental rápidamente. “Esos efectos que sufrimos todos de forma progresiva durante el primer confinamiento surgirían más rápido y más fuertes. Nuestra resiliencia, estaría afectada por la fatiga provocada por la primera desregularización emocional”, explica.

Múltiples situaciones personales y familiares con diferentes secuelas

Durante el confinamiento la población ha tenido que hacer frente a muchos cambios en sus vidas. En las consultas, los expertos han observado sobre todo las siguientes situaciones:

  • Crisis vitales. Adultos con trastornos de ansiedad agudizados por el confinamiento, que cuestionan su estilo de vida y con motivación hacia el cambio en sus relaciones interpersonales, afectivas y su gestión y calidad del tiempo.
  • Duelo y pérdidas afectivas: familiares de fallecidos por el Covid19, experimentando el inicio del proceso de duelo, “con diferentes peculiaridades, como culpa por no haber podido acompañar a su familiar en los últimos momentos de su vida y sensación de irrealidad, ante la imposibilidad de realizar el ritual de despedida habitual” explica la doctora Luisa Fernanda Yágüez Ariza, psicóloga clínica especialista en psicología familiar e infanto-juvenil, y miembro de Top Doctors.
  • Reactivación de traumas. Personas que manifiestan ansiedad y sensación de reviviscencia de situaciones traumáticas sufridas en el pasado, casi siempre durante la niñez y adolescencia, “debido a que la pandemia les hace experimentar una situación existencial extrema en la que predomina la sensación de indefensión, falta de control o imposibilidad de defenderse de una amenaza real”, asegura la doctora.
  • Reacciones fóbicas y paranoides. Relacionadas con el miedo al contagio propio o de las personas a su cuidado, ante las que se reacciona con crisis obsesivo-compulsivas de limpieza, TOCs, conductas supersticiosas y trastornos del sueño (pesadillas e insomnio).
  • Rupturas de pareja. Crisis emocionales agudas a raíz de rupturas en relaciones de pareja, en donde predomina la incapacidad de asumir la realidad de la situación, una dependencia emocional, baja autoestima y sensación de abandono insoportable.
  • Problemas de comunicación familiar. Según los datos de los expertos, en los últimos meses un 40% de las parejas acudía a consulta en busca de terapia para mejorar su comunicación tanto con sus parejas como con los hijos.
  • Padres y niños inmersos en divorcios conflictivos.Normalmente dada en parejas con una previa mala comunicación. El confinamiento agudiza su incapacidad de adaptación y de flexibilización de los acuerdos relativos a régimen de visitas o comunicación con los hijos, lo que deriva en un aumento grave de la conflictividad y tendencia a la judicialización, afectando a los niños y adolescentes implicados, que desarrollan crisis de ansiedad y sintomatología psicosomática.
  • Descontrol laboral y personal. La incertidumbre en cuanto a la situación laboral lleva a una continua sensación de inseguridad y vulnerabilidad con respecto a la situación económica, que deriva en sintomatología ansioso depresiva. Otra de las causas de estrés la provocó la necesidad de verse obligados a trabajar y atender a la familia a la vez, lo que repercutió en la calidad de las relaciones familiares.

Aceptación y aplicación de lo aprendido

No obstante, según los datos extraídos de Top Doctors.es, hasta 7 de cada 10 de los pacientes agradecen la situación y modo en que han podido vivir durante el confinamiento iniciado en marzo, aceptando las circunstancias y llevándolas de la mejor manera posible. Los españoles se han ido adaptando gradualmente a las circunstancias y aseguran que ahora podrían aplicar mejor lo aprendido. A continuación, nuestros especialistas, nos ofrecen una serie de consejos para llevar psicológicamente mejor las nuevas restricciones que aparecen con los nuevos brotes acontecidos:

  1. Organizarse el día de manera que se sepa siempre qué es lo que se va a hacer, para obtener sensación de control. Siempre con flexibilidad, si no da tiempo a terminar algo, ya lo terminaré mañana.
  2. Intentar hacer cosas que hasta ahora no se podía por falta de tiempo. Ahora que se tiene, hay que disfrutarlo.
  3. La repetición forma hábito para aumentar la sensación de control y seguridad. La aplicación rutinaria de la distancia de seguridad, lavado de manos y mascarilla se normalizará e integrará en nuestro diario de vida.
  4. Mantenerse en contacto con la gente de nuestro alrededor y establecer nuevas formas de dar y recibir afecto, para que la distancia física no implique distancia afectiva. Es importante aprender a expresar emoción con la mirada, ser conscientes del tono de voz, y poner en práctica gestos que indiquen a los demás nuestra empatía, solidaridad y cercanía.
  5. Intentar conseguir un momento para hacer ejercicio físico, aunque sea dentro de casa.
  6. Procurar que mantenerse informado no sea la única motivación del día.
  7. Si se tiene hijos, intentar transmitirles tranquilidad y control, contando siempre la verdad si preguntan.
  8. Pedir y aceptar ayuda. Progresivamente irán surgiendo nuevos síntomas psicológicos, y con ello la necesidad de recibir apoyo y contención emocional, especialmente de los familiares y amigos, pero también será necesaria la atención psicológica en aquellos casos en los que la ansiedad y la irritación irrumpan y produzcan un desbordamiento imposible de contener.

La OMS recomienda, en general y para combatir los estados depresivos:

  1. Hacer ejercicio aeróbico, en horas de luz solar, al menos 50 minutos al día.
  2. Comer sano y, si es posible, dieta mediterránea.
  3. Dormir, en horizontal, unas 8 horas más o menos.

Alicia Arevalo
Top Doctors

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