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JUBILACIÓN

Me jubilo. ¿Y ahora qué?

Me jubilo. ¿Y ahora qué?

Es normal que surjan algunos miedos antes o después de jubilarse: qué haré en mi tiempo libre, cómo será mi relación de pareja, cuáles serán mis obligaciones con los nietos...

Las etapas o ciclos vitales se abren y se cierran con el paso de los años. Durante la infancia se descubren las pequeñas cosas de la vida, se desarrolla el cerebro, se descubre el cuerpo; en la adolescencia existe una irreverencia hacia los progenitores, se descubre el primer amor con sus hormigueos y nervios, es época de estudiar, hacer deporte y soñar con utopías. Poco a poco nos vamos adentrando en las etapas adultas y conoces personas nuevas en tu vida, nuevos amores con los que ir compartiendo la vida, se decide el plan de futuro y sin darse cuenta nos vamos formando como seres humanos. Trabajo, hijos, familia proyecciones futuras, responsabilidades.

Poco a poco y durante todo este proceso las etapas se abre y se cierran y ahora llega esa edad en donde te comunican que no puedes seguir, que debes jubilarte; es aquí cuando la mayoría de las personas se hacen esta pregunta: ¿y ahora qué? La respuesta es Ahora toca seguir viviendo, seguir manteniendo las aficiones y potenciar los hobbies, seguir disfrutando de tus seres queridos, seguir viviendo, seguir amando y seguir soñando, precisamente como en la primera de todas las etapas que nos tocó vivir, la infancia en la que no había mañana porque todo era hoy, todo era ahora.

¿Cómo relleno mi tiempo una vez jubilado?

Conviene tomarse el proceso con calma y con cierto relax. Póngase cómodo y piense en todas aquellas aficiones, retos o hobbies que no pudo hacer durante su vida laboral precisamente por estar ocupado trabajando. Debe de plantearse cuáles son los retos que le tocan por vivir y plantearse objetivos a cumplir por mes, objetivos a corto medio o largo plazo. Viajar, dibujar, escribir, o pasar largas temporadas en otras ciudades o pueblos diferentes al de su residencia habitual pueden ser buenos motivos para ir rellenando el tiempo libre.

Infórmese también de asociaciones donde pueda realizar actividades de su interés y agrado; actualmente existen multitud de asociaciones de personas jubiladas de todo tipo, desde los típicos centros municipales de mayores hasta entidades de tipo asociativo empresarial como SECOT o la Unión Democrática de Pensionistas o, si usted ha tenido una profesión liberal, los grupos de trabajo de personas jubiladas de los colegios profesionales pueden ser una buena opción en la que poder trabajar rellenando su tiempo, su vida y planificando adecuadamente su futuro.

A la hora prepararse para la jubilación se deben de establecer un serie de objetivos, metas y prioridades que deberán de ser consideradas antes de que finalice la actividad laboral. Estos objetivos se deberán de plantear a corto, medio y largo plazo. Conviene realizar una lista de  cosas que deseas hacer, como por ejemplo tomarte unas merecidas vacaciones o pasar más tiempo con tus hijos o nietos. La lista de objetivos intermedios, podrían figurar comprometerte a ayudar en proyectos sociales o voluntariado que este acorde con tu historia de vida, en líneas generales todas aquellas cosas con las que puedas disfrutar y seguir sintiéndote útil.

Problemas de pareja tras la jubilación

“Quizá pensaba que al tener más tiempo para poder compartir con mi pareja, la relación iba a mejorar, pero a menudo este mayor tiempo implica que discutamos más a menudo. A veces estoy aburrido en casa y cuando vuelve de quedar con unas amigas, le pregunto qué tal le ha ido o que han hecho y no entiendo por qué me da contestaciones vagas, o dice sentirse fiscalizada. Además, creo que a veces pretende que haga muchas cosas, que esté muy activo, pero no entiende que no tengo tanta necesidad de hacer cosas, que no me apetece.”

Estas son percepciones muy frecuentes en las parejas de las personas que se jubilan. La situación de jubilación a menudo implica importantes pérdidas, de las que la persona que las sufre a menudo no es consciente, pero que empeoran su estado de ánimo, de manera que puede actuar y/o sentirse más desanimada o negativa y comunicarse de una manera más brusca con su  pareja, pero sin ser consciente de ello.

Por eso, aunque se perciba que es la pareja la que ha cambiado, es posible que lo único que esté haciendo es reaccionar de manera en correspondencia a nuestra actitud, que es la que ha cambiado sin que seamos consientes, en respuesta a nuestro estado de ánimo. En los últimos años, ha aumentado significativamente el número de divorcios que se producen durante la jubilación.

Pero también ocurre que en ocasiones la jubilación implica que la persona se sienta que ha perdido parte de su identidad, que piense que ya no es útil para el mundo o que aparezca una sensación de vacío, añadida a nuevas circunstancias que se han de afrontar, como una posible reducción de ingresos o la percepción de pérdida de estatus social o de una importante parte de las relaciones sociales que se mantenían.

Por ello es importante que se prepare anticipadamente la jubilación, tratando de investigar nuevos intereses u ocupaciones que consigan mantener un buen estado de ánimo.

De no hacerlo, es posible que dichas sensaciones de "pérdida" acaben por facilitar que comience a sentirse menos animado, con menos ganas de estar ocupado o activo o con una visión más negativa del mundo, de manera que situaciones menores de pareja sean evaluadas como más negativas y se tienda a discutir por cuestiones de poca importancia, de manera que los enfrentamientos puedan ser cada vez más frecuentes y de mayor importancia, facilitando que se empiece a considerar la posibilidad de un divorcio.

El afrontamiento de la jubilación puede afectar emocionalmente de una manera importante a la persona, así como a su actitud, comunicación y percepción de su relación de pareja, de manera que pueden aumentar las discusiones y los momentos de tensión. Por ello es conveniente que se afronte la jubilación de uno de los miembros como algo que tienen que afrontar los dos, como un equipo. De esta manera, los esfuerzos que una de las partes desarrolle para afrontar la nueva situación de manera conjunta, como un equipo, se verán apreciados por la otra parte como una muestra de apoyo, y contribuirán a tener la sensación de “sentirse comprendido y aceptado”. De esta manera podemos evitar que compartir mucho más tiempo en común pueda acabar provocando un aumento en la frecuencia y/o intensidad de las discusiones.

Mis nietos me ocupan casi todo el día desde la jubilación, ¿es esto bueno?

La realidad en España es dura para los abuelos y para los padres. Según datos del estudio titulado “Doble dependencia abuelos que cuidan a sus nietos”, uno de cada cuatro abuelos españoles cuida de sus nietos; este dato puede parecer alto pero si se miran cifras de Europa España está a la cola dado que en países vecino la media es de uno de cada tres, de media, realizan esta labor. No obstante este estudio destaca que los abuelos españoles invierten más horas al día; mientras que los europeos invierten 5 horas, los españoles lo hacen de una forma más intensa, con más de siete horas al día.

Para poder analizar si el cuidado de los nietos es positivo o negativo para los abuelos este ha de ser voluntario y no forzoso y lamentablemente con el panorama existente en España hace que esta labor sea en muchos casos obligatoria y esto crea sentimientos contradictorios en los mismos. También suele ser una fuente de conflicto al emitir patrones de educación diferentes entre los abuelos y los padres.

Por todo ello y como consejo se recomienda que sea usted en caso de tener que cuidar a sus nietos el que marque las reglas de la relación, el que ponga los límites al cuidado y los horarios establecidos en el mismo, dejando claro que usted puede ayudar pero que no tiene que suponer una obligación moral, dejando claro que si en algún momento tiene usted un plan mejor que hacer el cuidado este no será cancelado por la obligación de los cuidados.

Cambios, ventajas y desventajas de la jubilación

La jubilación, como cualquier otra etapa de la vida tiene sus pros y sus contras, de hecho hay autores que consideran que tras la jubilación, al perder el rol de trabajador, la autoestima de la persona se puede ver reducida; pero también hay otros afirman que la jubilación aumenta el auto concepto y de uno mismo al encontrarse con tiempo libre y seguridad económica para afrontar la nueva etapa vital.  Podría considerarse que la jubilación no sólo se produce cambios en la persona, sino que hay factores como la capacidad económica, las relaciones sociales, etc., así como sus expectativas de vida, percepción de la etapa de la jubilación, etc. que influyen en la percepción de su propia jubilación y en las personas que le rodean. Algunos de estos cambios son los siguientes:

  • Cambios en los ingresos, disminuyendo en relación con la etapa laboral, y que exige una reestructuración de los gastos.
  • Cambios en las relaciones sociales, que podían estar establecidas fundamentalmente con compañeros de trabajo.
  • Cambios en el estatus social, relacionado con la asociación establecida con la vejez, los estereotipos y cargas de desvalorización social.
  • Aumento del tiempo libre, exigiendo una reestructuración del mismo.

¿Cómo me adaptaré a la jubilación?

Existen factores y perfiles que pueden predecir de manera significativa cómo se llevara la adaptación a la jubilación. Algunos de los factores clave son los siguientes:

  • La vida de pareja: El matrimonio puede ser positivo en el momento de la jubilación, ya que es una etapa en la que se puede disfrutar el tiempo con la pareja. Pero también se puede vivir de manera negativa, por problemas de salud de la pareja, problemas económicos o a sincronía entre los miembros de la pareja.
  • Ser cuidador de personas dependientes: Es una etapa en la que los seres queridos pueden llegar a sufrir situaciones de dependencia y toque cuidar, este es un factor importantísimo, clave y vital para tener un buena o mala adaptación a la jubilación.
  • Apoyo social: las personas que tiene un mayor apoyo social, tendrán una mejor adaptación a la jubilación.
  • Ingresos económicos: un mejor estatus económico permite un mejor ajuste a la nueva situación.
  • Estado de salud general: El estado de salud del jubilado depende principalmente con su estilo de vida y su cuidado de la salud antes de la jubilación.
  • Planificación: una planificación de la jubilación permitirá un mejor ajuste a la misma.
  • Nivel educativo: a mayor nivel educativo, mejor ajuste.

Tipos de jubilados

Todo esto da lugar a la posible aparición de cinco perfiles de jubilados:

  • El Maduro: tiene una actitud constructiva, y disfruta con la experiencia de la jubilación.
  • El pasivo o "casero" es el que disfruta de su jubilación como momento para descansar.
  • El defensivo-activo o blindado: planifica un sinfín de actividades para no sentir la ansiedad que le provoca la inactividad laboral
  • El colérico: no se adapta a la jubilación, está descontento, hostil y se siente frustrado.
  • El auto agresivo o auto fóbico: no se adapta y se culpa de sus frustraciones

 

Fases de la jubilación

Se podría decir que el periodo de jubilación tiene varias fases. Moragas en 1991 estableció que la jubilación consta de dos momentos principales, el antes y el después de la jubilación. En la fase anterior al momento de la jubilación, el trabajador va tomando decisiones acerca de cómo espera que sea el proceso de su jubilación y planteándose distintas alternativas. La fase posterior sería aquella en la que la persona acepta su rol de jubilado. Investigaciones recientes establecen cinco etapas en ese antes y después de la jubilación.

  • Prejubilación: cuando el trabajador imagina cómo será su vida de jubilado mientras continúa en activo.
  • Jubilación: se inicia una vez se ha formalizado el retiro y puede experimentarse de tres maneras posibles: Euforia y liberación asociada al abandono de las obligaciones laborales –luna de miel-, continuidad con las actividades de ocio previas a las que se les dedica más tiempo, relax y descanso asociado al abandono de las obligaciones laborales.
  • Desencanto: cuando el jubilado descubre que el día a día no se corresponde con lo que había pensado o soñado
  • Reorientación: es el momento de planificar de manera más realista el periodo de jubilación, adaptándose a la nueva realidad, económica y social
  • Estabilidad: el momento en que el rol de jubilado es coherente con la persona y se crea una rutina estable y en consonancia con las actividades y emociones de la persona.

Autores: Iván Eguzquiza y José González I

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